
cartel en gran vía. "el misterio de la vida". hay conferencias. he cogido papelito con teléfono.
si estás interesado, házmelo saber y vamos juntos.
-
"cuánto queda?"
- "poco"
- "me estoy mareando"
- "aguanta un poco"
- "tengo ganas de vomitar, para el coche"
- "aquí no se puede, hay muchas curvas"
- "glupgggggh"
el viernes hablábamos de los viajes. de esos
trayectos motorizados cuando éramos pequeños. me acuerdo de esos periplos en coche,
bajando a la playa o al
pueblo de mi madre. recuerdo el coche, con ese olor entre húmedo y aroma de pino chungo de
ambientador. me acuerdo de
mi hermano y yo, sin
desayunar nada para no tener la tentación de
devolverlo después al exterior, sentados en el asiento de atrás. recuerdo
el olor penetrante de cuando
mi hermano (o yo) vomitábamos dentro del coche, porque no había dado tiempo a parar en el
arcén correspondiente. me acuerdo de mi madre, siempre con la toalla a mano, por si acaso. después de que hubiésemos echado hasta la última gota, mi madre, cuando era primavera y había flores, recogía un pequeño ramo y se lo llevaba a mi abuela. recuerdo los calores sofocantes en el coche, en verano, evidentemente sin
aire acondicionado. aquello era
horrorosorrmis padres tenían dos únicas cintas en el coche, y las oíamos hasta la saciedad : el
revolver de los bitels y una recopilación de
simon$garfunkel. tengo grabadas imágenes del mini, aparcado en la puerta de casa, y
lleno hasta los topes con maletas. años más tarde, recuerdo el coche marca
supermirafiori.
entre todos mis recuerdos, todos ellos
grises, sólo puedo recordar, claramente, el
rojo del
mini y el
verde del
supermirafiori.